Terramar se distingue principalmente por ser un campo agradable para jugar. No es un campo excesivamente difícil, no es ni muy largo ni muy corto, la mayoría de los hoyos son llanos y variados y además el microclima de Sitges hace que unos 300 días al año se juegue con sol y buen tiempo.
El estar al lado del mar hace que muchas veces se juegue con brisas, que no suelen ser de gran intensidad y ayudan a soportar el calor en los meses estivales. Probablemente el secreto para hacer un buen resultado esté en no cometer errores en los primeros y últimos hoyos, los más complicados del campo.
Los hoyos del 5 al 8 son los únicos no llanos, aunque el hecho de estar situados en la primera vuelta y su no demasiado inclinada pendiente hace que no causen excesiva fatiga. En el recorrido no hay demasiados fueras de límites, pero los árboles que delimitan las calles pueden dificultar el golpe tras un golpe desviado.
En cambio, una riera en el hoyo 3 y la presencia de 4 pequeños lagos en los segundos 9 hoyos hace que el agua sí desempeñe un papel importante en el juego.