Sus nueve hoyos (con dobles distancias) destacan por las palmeras, árboles y arbustos autóctonos y la zona de bosque que envuelve el campo y permite que el recorrido no sea del tipo "fabricado".
El diseño sigue fielmente la filosofía británica de un campo de golf: aprovechar todas sus condiciones naturales.
El recorrido tiene dos hoyos de 120 metros y dos más de 100 metros.
Un aspecto importante a destacar es el uso de agua reciclada para su riego, no afectando de esta manera las posibles restricciones de suministro de agua.